¡NOS VEMOS PRONTO!
Y con este video, cerramos una primera parte de lo que será una gran etapa de nuestras vidas. Quién me iba a decir a mí hace unos meses, que iba a ser tan feliz estando en un lugar totalmente distinto a lo que acostumbro, con gente totalmente distinta con respecto a la que ya conocía.
Mi llegada a Madrid, pudo ser perfectamente uno de los momentos más complicados de mi vida. Cuando pienso en esos días, se me vienen a la cabeza dos palabras: miedo y nostalgia. Miedo, miedo a no encajar en ningún grupo, miedo a no encontrar a personas con mis mismos intereses, miedo a no disfrutar la carrera, miedo. Nostalgia, nostalgia por la vida que tenía y que estaba dejando atrás en mi pueblo, nostalgia por los momentos vividos junto a mis seres queridos, nostalgia.
Cuando inició el curso, yo estaba totalmente desubicada dentro de esta nueva realidad, que la gente se empeñaba en decirme, que era inevitable que viviera. Antes de comenzar el curso, los días se me hacían largos y las noches, pesadas. Tenía sueño y no podía dormir, cerraba los ojos y se me abrían los pensamientos.
No podía creer que estaba dejando atrás toda una vida, que con ella se iban años y años de convivencia con las mismas personas, que ya no podría ver todos los días. Sin embargo, dicen que tu imaginación nunca puede prever lo que realmente va a ocurrir.
A pesar de los nervios y las malas sensaciones que me absorbían la energía al completo, el primer día de clase, fue un respiro para mí. Todos los sentimientos que había experimentado durante estos días, se habían resumido en un segundo a una emoción: tranquilidad.
De entre todos los escenarios en los que yo misma me había imaginado ese primer día, nunca pensé que uno de ellos podría acabar yendo bien. No obstante, eso fue exactamente lo que ocurrió en la vida real. Tuve la suerte de dar con un grupo de personas, en el que nuestras diferencias, eran para nosotros complementos. Cada uno de nosotros aportaba algo diferente al equipo, y creo que eso fue una de las razones por las que estuvimos tan unidos desde el inicio.
Nunca llegué a pensar que podría incluso echar de menos esos primeros días, sin embargo, en este momento, me encantaría volver a conocer a todos y cada uno de ellos. Experimentar de nuevo esa sensación de intriga por saber más de la vida del otro, de aquello por lo que ha pasado en estos 18 años en los que hemos sido totalmente desconocidos. Y con esto, sobre todo, ser capaz de aprender. Creo que no hay otra palabra más adecuada para definir lo que ha sido para mí este nuevo curso.
Estos meses me han enseñado lo mucho que la buena compañía puede equilibrar tu vida. He aprendido a convivir con gente muy diferente a la que estaba acostumbrada, y por ello, he aprendido a abrirme a otros mundos, en los que antes ni siquiera me podía imaginar.
Son estas las razones por las que me siento en deuda con ellos y qué menos que, darle las gracias a todos. Gracias por todo lo que aportáis como personas al núcleo de la clase; gracias por compartir tanto en tan poco tiempo; gracias por el apoyo que dais siempre que podéis y por último, gracias por haber elegido esta carrera.
Pienso que esta clase está llena de futuros MAESTROS. Creo que todos nosotros tenemos mucho que aportar en estas nuevas generaciones, en las que todo está en constante cambio. Cambios que, de una forma u otra, también hemos vivido y por esa misma razón, los seguiremos viviendo, esta vez, desde otro punto de vista.
Me motiva ver cómo poco a poco tenemos la suerte de formarnos en algo tan profundo como es, aprender a enseñar. Espero que este camino pueda continuar para todos y que, sigamos aprendiendo los unos de los otros en este trayecto, de la misma manera en la que lo hemos hecho hasta ahora.
Muchísimas gracias por este primer año, gracias por estar, por ser y por enseñar.
Besis de fresi 🙂.


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