¡Hola a todos! Mi nombre es Candela Hernández Hernández, y vengo de un pueblo de Ciudad Real, en el que he tenido la suerte de poder descubrir mi verdadera vocación. En eso me han ayudado mucho las experiencias que he vivido dentro de él, pero sobre todo, le debo dar las gracias a aquellas personas que me han acompañado en el proceso de comprender quién quería ser a la perfección. Antes de continuar con mi presentación, veo bastante necesario presentar a una de mis mayores inspiraciones.
Estas somos mi hermana y yo, y aunque a simple vista es una persona muy pequeñita, todo lo que lleva dentro es muy grande. Desde el momento en el que nació, cambió totalmente mi pensamiento sobre muchas cosas. A medida que ella fue creciendo, mi sentimiento de querer ser su modelo como persona, y el poder ser capaz de ayudarle en todo lo que necesitara, me hizo descubrir que el momento en el que yo me sentía totalmente dentro de mi zona de comfort, era aquel en el que me rodeaba de gente que buscaba ayuda, o aunque no lo supiera, necesitaba un apoyo.
Sin embargo, este proceso de comprensión no fue tan rápido para mí. Durante toda mi vida, he pensado que lo mío eran los idiomas, y que por lo tanto, mi futuro en centraría en ello. Todo fue así hasta que entré en bachillerato, momento en el que comencé a replantearme si verdaderamente me apasionaba tanto el tema como para centrar mi carrera en ello. Entonces, tuve una conversación con mi madre, otro de los pilares más vitales de mi vida. Ella me animó a pensar en un trabajo que no se sintiera como ello. Un oficio en el que pudiera desenvolverme y sentirme feliz con mis resultados. En ese momento, mi madre, que en ocasiones me conoce más que yo misma, me invitó a plantearme estudiar una carrera que se relacionara con la ayuda a personas que estuvieran en situaciones de necesidad, para lo que en primer lugar, salió a la luz trabajo social. Me gustaba bastante la idea de dedicarme de lleno a personas que lo necesitasen, pero no terminaba de convencerme. A pesar de ello, no encontraba otras opciones que me motivaran más de lo que esta idea lo hacía.
Tras varios meses en los que pensaba que finalmente había decidido mi destino, tuve una última charla con mis padres, esta vez, ambos. Después de haberme visto durante un largo periodo de tiempo divagando entre carreras, y observando que ninguna de ellas me hacía sentirme cómoda al completo, empezamos a buscar más opciones, con una mayor amplitud en las carreras. Entonces, encontramos el doble grado en maestro de primaria y pedagogía. Al principio, no estaba muy segura de si esta sería la opción correcta, pero posteriormente, me di cuenta de que con ambas carreras, además de tener una gran amplitud de salidas, podría llegar a ser orientadora. Desde ese momento, comencé a plantearme si la idea de guiar y ayudar a niños y adolescentes me llenaba como persona. La respuesta era un sí rotundo.
Finalmente, supe que esta había sido mi vocación, aunque me hubiera costado más tiempo que a otros descubrirla realmente. Por estas razones, tengo que darle las gracias a mis padres, que me han apoyado, además de haberme ayudado en todo momento en el que ni yo me veía capaz de orientarme. Pero no puedo dejar atrás a mi hermana, ya que aunque en un futuro tenga mil alumnos más, nunca le quitarán el puesto de primer alumna.
Con esta presentación, he querido transmitir mi compromiso, para que de algún modo, se me pudiera conocer, a mí y a las partes más esenciales de mi vida y entorno. ¡Gracias!

Que bonito que tu gran inspiración haya sido tu hermana !!
ResponderEliminarMe ha encantado y emocionado mucho tu historia. Estoy segura de que tu hermana está superorgullosa de ti. Ha sido una entrada muy bonita. Me alegro de que hayas encontrado tu vocación, que sin lugar a dudas te viene como anillo al dedo ;).
ResponderEliminarSoy Irene Martín Pérez :)
Eliminar